HPE comparte sus predicciones tecnológicas para 2026, centradas en cómo la inteligencia artificial redefine de forma estructural la operación de los centros de datos y las redes empresariales. Las previsiones describen un escenario en el que la IA deja de ser una capa añadida para convertirse en el principio organizador de toda la infraestructura.
En los centros de datos, 2026 marca la transición hacia modelos definidos como AI-native. La inteligencia artificial se integrará en todas las funciones, desde la ubicación de cargas de trabajo hasta el diagnóstico de cableado. El propio centro de datos evolucionará hacia un sistema de circuito cerrado, capaz de anticipar fallos, ajustar el rendimiento de forma automática e incluso negociar el consumo energético, reduciendo también la intervención manual.
Paralelamente, el edge y la inteligencia artificial convergerán en lo que se perfila como un nuevo modelo de “micro-hiperescaler”. Los centros de datos periféricos dejarán de parecer armarios de telecomunicaciones para adoptar arquitecturas propias de los grandes campus hyperscale, con conectividad Ethernet de 400G y 800G, aceleradores de inferencia y operaciones autónomas. Ciudades, universidades y organizaciones del sector retail podrán ejecutar localmente cargas de trabajo que hasta ahora estaban reservadas a nubes centrales, transformando el edge en un activo estratégico con impacto en competitividad, resiliencia operativa y cumplimiento normativo.
El diseño de los centros de datos también cambiará de punto de partida. En 2026, la arquitectura comenzará por la red y no por la computación. A medida que los modelos de IA escalen hasta billones de parámetros, Ethernet se consolidará como la base de interconexión preferente frente a tecnologías propietarias. El foco pasará de los clústeres de IA a los denominados AI fabrics: tejidos de red abiertos, de alto rendimiento y adaptativos, optimizados para entrenamiento y ejecución de modelos de inteligencia artificial.
En este contexto, Ethernet evolucionará hacia un comportamiento autónomo. Los switches incorporarán telemetría basada en IA para optimizar de forma continua la congestión, la gestión de micro-ráfagas y la eficiencia energética. La promesa del networking basado en intención se materializará cuando los tejidos de red sean capaces de aprender, predecir y autocorregirse en tiempo real, sin necesidad de interfaces de línea de comandos ni ajustes manuales.
La seguridad pasará a formar parte intrínseca de la infraestructura. En lugar de añadirse como una capa externa, cada paquete, puerto y proceso incorporará su propio nivel de confianza, validado por motores de inteligencia artificial distribuidos capaces de detectar anomalías a velocidad máxima. Identidades ancladas en hardware, microsegmentación continua y cifrado del tráfico este-oeste convertirán el centro de datos Zero Trust en el modelo operativo por defecto.
En el ámbito de las redes empresariales, la operación inalámbrica también experimentará un cambio profundo. En 2026, AIOps será un requisito imprescindible para extraer valor real de capacidades como la operación multienlace, los canales más amplios o la latencia determinista. Los modelos de aprendizaje continuo permitirán anticipar congestiones de red, optimizar el comportamiento radioeléctrico y reorganizar el uso del espectro en tiempo real, desplazando debates tradicionales sobre SSID, selección de bandas o ajustes manuales. El rendimiento de redes cableadas e inalámbricas convergerá no por un aumento de velocidad, sino por una gestión unificada de la experiencia basada en IA.
La madurez de la IA agentiva impulsará la evolución hacia redes verdaderamente proactivas. Las LAN no solo se auto-repararán, sino que anticiparán impactos y optimizarán la experiencia antes de que el usuario perciba cualquier degradación. Agentes de IA integrados en switches y puntos de acceso interpretarán patrones de comportamiento, validarán fallos y ejecutarán acciones correctivas de forma automática, incluyendo la gestión de reemplazos de hardware sin intervención humana. No se trata de que la red se adapte a los usuarios en tiempo real, sino de predecir el impacto con minutos u horas de antelación.
Este enfoque acelerará la convergencia full-stack. En 2026, las organizaciones abandonarán decisiones de networking fragmentadas para adoptar un único marco operativo que abarque red cableada, inalámbrica, WAN y, progresivamente, computación y almacenamiento. La orquestación desde la nube y la automatización nativa de IA impulsarán la demanda de una única fuente de verdad y una única capa de inteligencia que gestione rendimiento, experiencia, seguridad y ciclo de vida desde el cliente hasta la nube. El valor ya no residirá en productos aislados, sino en la capacidad del conjunto para operar como un sistema coherente bajo una gobernanza común de IA.
La transformación también afectará al talento. El cambio no estará en sustituir ingenieros, sino en elevar su función. Copilotos conversacionales y asistentes agentivos asumirán el primer nivel operativo, resolviendo consultas, gestionando políticas, detectando anomalías e iniciando acciones correctivas. Los profesionales más eficaces serán aquellos capaces de colaborar con la IA, definir intenciones, validar decisiones y orquestar automatización a escala. En este escenario, el ingeniero de redes evoluciona hacia un rol estratégico, mientras la IA se convierte en la columna vertebral operativa.
“En 2026, los centros de datos dejarán de gestionarse como entornos estáticos para comportarse como sistemas vivos, capaces de aprender, anticiparse y optimizarse por sí mismos”, señala Praveen Jain, vicepresidente sénior y responsable de Centros de Datos en HPE Networking. “La IA pasará a estar integrada en cada decisión operativa, desde el rendimiento hasta la energía”.
Desde la perspectiva de red, el cambio es igualmente profundo. “La madurez de AIOps y de la IA agentiva permitirá que las redes pasen de reaccionar a los problemas a anticiparlos”, explica Sujai Hajela, vicepresidente ejecutivo y responsable de Campus y Sucursales en HPE. “En 2026, la experiencia del usuario será gestionada por la red como un todo, no por tecnologías aisladas”.
De cara a 2026, HPE anticipa que las arquitecturas que triunfen serán aquellas capaces de operar como un único organismo. La inteligencia artificial unificará la infraestructura, la nube permitirá su entrega y las organizaciones elegirán proveedores en función de su capacidad para hacer que todo el stack funcione como una experiencia continua y coherente.

