La inteligencia artificial se posiciona como protagonista indiscutible en el futuro de la tesorería de grandes y medianas empresas. Según un estudio realizado por Embat, fintech especializada en la gestión de tesorería impulsada por IA, más de la mitad (53%) de los directivos financieros en España consideran que la automatización e integración generalizada de la IA y el machine learning será la tendencia tecnológica con mayor impacto en su día a día.
Los CFOs, que hasta ahora ocupaban su día a día con operaciones manuales y sus decisiones eran principalmente reactivas, están pudiendo desbloquear su tiempo para poder centrarse en conocimientos estratégicos que aporten valor y ayuden a crecer gracias a herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, en un entorno donde cada transacción debe ser, no solo eficiente, sino también inquebrantable contra las amenazas en ciberseguridad, el 36% de los profesionales sitúan a la ciberseguridad y la prevención contra el fraude como una tendencia crítica a controlar.
Así, el 17% de los directivos financieros en España consideran la inteligencia artificial como un aliado para la detección y la prevención contra el fraude y anomalías, pudiendo generar un impacto positivo en esta área. Esto se debe a la capacidad de esta tecnología para procesar miles de transacciones simultáneamente, identificar patrones que, en ocasiones, escapan al ojo humano y generar alertas para mantener en orden las cuentas de una empresa.
Tal y como afirma Tomás Gil, CTO y socio de Embat, “los CFOs entienden que la innovación debe ir al compás de la protección y cada euro que se mueve a través de los sistemas de tesorería podría llevar implícito un nivel de riesgo que la inteligencia artificial ayudaría a mitigar. Un equipo financiero, que hace apenas unos meses invertía horas en analizar manuales de liquidez y previsiones, ahora puede detectar en segundos patrones de riesgo ocultos y generar recomendaciones para optimizar la gestión de tesorería de su compañía”.
A pesar del entusiasmo en torno a la inteligencia artificial, las preocupaciones sobre la seguridad y la privacidad de los datos encabezan la lista de obstáculos para su aplicación en el día a día, tal y como mencionan el 29% de los profesionales consultados por Embat. La digitalización acelerada y la creciente adopción de tecnologías financieras han aumentado la eficiencia y la conveniencia, pero también han ampliado el espectro de riesgos cibernéticos, cada vez más complejos y variados, a los que se enfrentan las empresas. Desde ataques de ransomware avanzados, técnicas de phishing e ingeniería social, vulnerabilidades en IoT y dispositivos móviles y la gestión de identidades y accesos, los ciberataques son cada vez más sofisticados y aprovechan las vulnerabilidades emergentes en tecnologías avanzadas.
Por ello, esta inquietud se amplifica hasta el 35% en el caso de los CFOs que expresan miedos específicos sobre la seguridad y el uso ético de los datos sensibles. Así, tal y como apuntan desde Embat, para los responsables de tesorería, que manejan información crítica sobre la liquidez, los movimientos financieros y las relaciones bancarias de una empresa, la extensión en la implementación de la inteligencia artificial debe garantizar los estándares más críticos de protección de datos con el objetivo de evitar meterse en problemas.
“La seguridad y la ética en el manejo de los datos no pueden tratarse como problemas secundarios. Los CFOs necesitan establecer marcos de gobierno fuertes que aseguren el cumplimiento regulatorio, la trazabilidad en la aplicación de cambios asistidos por la IA y la protección de información sensible, ya que, de no hacerlo, se pueden enfrentar a riesgos innecesarios. La confianza en la inteligencia artificial se construye, dicen los que están dentro de las empresas, sobre la transparencia y el control”, concluye Gil.

