La carrera global por el liderazgo en inteligencia artificial suele medirse en términos de inversión, capacidad de cómputo o desarrollo de modelos. Sin embargo, para Redtrust, compañía especializada en identidad digital empresarial que permite a las organizaciones proteger y gobernar su ecosistema digital en entornos complejos y de gran escala, el verdadero factor diferencial en los próximos años podría ser otro: la confianza digital.
A medida que la inteligencia artificial se integra en procesos empresariales críticos, las organizaciones necesitan garantizar quién accede a los sistemas, qué identidades intervienen en cada operación y en qué condiciones se ejecutan los procesos automatizados.
Según el World Economic Forum, cerca del 75% de las organizaciones planea integrar IA en procesos clave antes de 2027, lo que incrementará significativamente los riesgos asociados a la gestión de identidades digitales, accesos y trazabilidad de las operaciones automatizadas.
En este contexto, Europa podría tener una oportunidad estratégica. El desarrollo de marcos regulatorios como el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act), aprobado en 2024, establece un marco basado en el riesgo que exige mayores garantías de seguridad, transparencia y supervisión en los sistemas de IA utilizados en sectores críticos.
A este entorno normativo se suma la evolución del marco europeo de identidad digital. La actualización del Reglamento eIDAS (Electronic Identification, Authentication and Trust Services) hacia eIDAS 2.0 impulsará la creación de la Cartera Europea de Identidad Digital (European Digital Identity Wallet), que permitirá a ciudadanos y organizaciones identificarse y compartir credenciales verificables de forma segura en toda la Unión Europea.
La identidad digital, nuevo perímetro de seguridad en entornos dominados por agentes de IA
Para Redtrust, el reto no es únicamente tecnológico. La adopción de sistemas de IA exigirá infraestructuras capaces de gestionar identidades digitales de forma segura, verificar accesos y ofrecer evidencia sobre cómo se utilizan los sistemas, especialmente en entornos donde múltiples aplicaciones, usuarios y agentes automatizados interactúan entre sí.
Esta necesidad se vuelve especialmente relevante en escenarios donde la IA actúa de forma autónoma o semiautónoma, ejecutando tareas, accediendo a información o interactuando con múltiples sistemas dentro de la organización.
En este nuevo entorno, la identidad digital deja de ser un elemento técnico para convertirse en el principal mecanismo de control y gobernanza de los sistemas automatizados. Saber quién accede a qué, desde dónde y con qué certificados digitales será clave para garantizar seguridad, cumplimiento normativo y responsabilidad operativa.
“La adopción de la inteligencia artificial no depende solo de su capacidad tecnológica, sino de la confianza que genera”, explica Daniel Rodríguez, director general en Redtrust. “Si las organizaciones no pueden verificar identidades, accesos y acciones, la adopción de la IA en procesos críticos se vuelve mucho más compleja”.
Desde esta perspectiva, la compañía considera que Europa puede construir una ventaja competitiva basada en la confianza digital. En un entorno cada vez más automatizado, la capacidad de garantizar la identidad, trazabilidad y control digital puede convertirse en uno de los factores decisivos para la adopción segura de la inteligencia artificial.

