La inteligencia artificial está redefiniendo el papel de las redes sociales como canales de información. Gracias a su capacidad para analizar comportamientos y preferencias, la IA permite crear feeds hiperpersonalizados donde el contenido parece hecho a medida para cada usuario. Sin embargo, esta eficiencia trae consigo desafíos éticos profundos. Softtek, empresa de soluciones tecnológicas globales, analiza en su reciente White Paper ‘It’s Showtime: How AI is Reshaping Media & Entertainment’ cómo las redes sociales se han convertido en terreno fértil para la automatización de contenido.
Desde publicaciones hasta noticias breves y vídeos, los algoritmos no solo distribuyen información, sino que también la generan y jerarquizan, moldeando así la realidad que percibe cada persona. No obstante, esta evolución plantea interrogantes cruciales sobre la naturaleza del contenido que circula:
- Saturación y pérdida de autenticidad: la producción masiva de publicaciones mediante IA puede inundar los timelines con piezas difíciles de distinguir de las reales. Eso plantea dudas sobre cómo se puede reconocer lo auténtico en medio de miles de publicaciones generadas por bots.
- Problemas éticos y desinformación: las redes sociales son especialmente vulnerables a la difusión de deepfakes y noticias falsas. La rapidez con la que se comparten estos contenidos agrava el problema, especialmente en contextos delicados como política o salud.
- Dependencia excesiva de los algoritmos: al priorizar el contenido que más probablemente mantenga la atención del usuario, los algoritmos tienden a reforzar burbujas de filtro. Esto limita la exposición a perspectivas diversas y puede polarizar aún más la opinión pública.
Doris Seedorf, CEO de Softtek para España, explica: “si bien la IA potencia los medios digitales y las redes sociales con eficiencias sin precedentes, la autenticidad y la supervisión humana siguen siendo el corazón de una conexión significativa y confiable con las audiencias”.