La conversación empresarial en torno a la inteligencia artificial ha madurado. Tras una etapa inicial marcada por la experimentación, el mercado ha entrado en la era de la IA Accionable. Según Softtek, empresa especializada en soluciones tecnológicas globales, la pregunta que define la agenda de los comités de dirección hoy no es qué puede hacer la tecnología, sino cómo esta puede integrarse para generar resultados medibles en el balance final.
Este cambio de paradigma exige a las empresas dejar de ver la IA como un laboratorio de pruebas y empezar a tratarla como una ventaja competitiva estructural. La clave reside en la capacidad de las empresas para pasar de la consulta a la ejecución autónoma, en un contexto en el que plataformas como ServiceNow ya están integrando modelos avanzados de OpenAI en miles de millones de flujos de trabajo empresariales. Esto permite que la IA analice información y participe directamente en la orquestación y ejecución de procesos críticos dentro de las compañías.
Para alcanzar esta Inteligencia Accionable, las empresas están priorizando tres áreas fundamentales que impactan directamente en su rentabilidad y resiliencia:
- Agentes de IA con autonomía operativa: la adopción de sistemas capaces de perseguir objetivos y orquestar flujos de trabajo sin necesidad de intervención humana constante permite que el talento interno enfoque sus esfuerzos en tareas de mayor valor. En este terreno, a través de plataformas como FRIDA (Framework for Intelligent Digital Automation), la compañía despliega sistemas con capacidad para perseguir objetivos, tomar decisiones autónomas y orquestar flujos de trabajo complejos.
- IA Física en entornos industriales: la implementación de IA en la planta de producción permite convertir datos de sensores en decisiones preventivas, lo que ayuda a optimizar recursos.
- Eficiencia y resiliencia: el uso de IA está permitiendo a las empresas reducir drásticamente las paradas no planificadas de producción y optimizar de forma proactiva el consumo de recursos, fortaleciendo la sostenibilidad y la continuidad operativa.
Para que esta tecnología crezca sin riesgos, las empresas necesitan reglas de juego claras. Ya no basta con que la IA sea rápida, tiene que ser fiable. Por eso, adoptar estándares internacionales como la ISO 42001 se ha vuelto esencial. Es la única forma de asegurar que las máquinas tomen decisiones éticas y supervisadas, sin descuidar la confianza de sus clientes y la seguridad de sus datos.
Doris Seedorf, CEO de Softtek para España, explica: «las empresas deben dejar de ver la IA como una tendencia y comenzar a integrarla como una ventaja competitiva estructural. Más allá de buscar la eficiencia por automatización, el verdadero valor reside en la optimización del balance final. Las compañías que triunfan son aquellas que logran decisiones automatizadas fiables, escalables y veloces, capaces de responder a las exigencias reales del mercado actual sin sacrificar el rigor estratégico”.