El Instituto de Investigación de Capgemini acaba de publicar un nuevo informe titulado “IA física: llevando la colaboración humano – robot al siguiente nivel”, que analiza el impacto de la IA física (aquella capaz de actuar de forma autónoma en el mundo real) en la robótica y el valor que puede generar para las empresas. La IA física marca un cambio en la robótica, pasando de la automatización a la acción autónoma en el mundo real. La oportunidad que representa es ampliamente reconocida por directivos de todos los sectores, desde la alta tecnología (93%) hasta el almacenamiento y la logística (69%) y la agricultura (59%), así como a nivel mundial: cerca de tres cuartas partes de los directivos en EE. UU., y alrededor de dos tercios en Europa y Asia-Pacífico coinciden en ello.
La inteligencia artificial da un salto del mundo digital al físico, y España quiere liderar ese cambio. Dos de cada tres empresas a nivel global ya consideran la IA física como una prioridad estratégica para los próximos tres a cinco años, según el último informe del Instituto de Investigación de Capgemini.
En este contexto, España destaca como uno de los mercados más ambiciosos, no solo por su visión estratégica, sino también por su compromiso inversor y su enfoque en el impacto humano de la tecnología.
España: más ambición, más inversión y foco en las personas
El 69% de las empresas españolas considera la IA física un factor disruptivo para su industria, superando la media global, y prevé incrementar su inversión un 27% en los próximos tres años, por encima del promedio internacional. Pero el diferencial español no se limita al ámbito económico, sino que refleja una clara orientación hacia el impacto humano de la tecnología. Las organizaciones en España están poniendo el foco en cómo la IA física puede transformar el entorno laboral, priorizando la mejora de la seguridad, señalada por el 64% de las empresas frente al 57% global, y la reducción del esfuerzo físico, destacada por el 59% de los directivos. Al mismo tiempo, esta transformación viene acompañada de una fuerte apuesta por el talento interno, con un 81% de las compañías impulsando estrategias de reskilling para adaptar sus plantillas a las nuevas necesidades.
Este enfoque posiciona a España como un mercado donde la adopción de la IA física no solo busca eficiencia, sino también impacto social y laboral.
De la automatización a la autonomía: el gran salto de la robótica
A nivel global, la IA física está marcando un punto de inflexión: el 79% de las empresas ya experimenta con ella y un 27% ha comenzado a escalar su despliegue, impulsada por avances en modelos de IA, simulación y conectividad.
Este cambio permite que los robots pasen de ejecutar tareas predefinidas a operar de forma autónoma en entornos complejos, abriendo la puerta a aplicaciones hasta ahora inviables. De hecho, el 60% de los directivos cree que esta tecnología hará posibles nuevos usos de la robótica.
Seguridad, industria y cliente: los grandes casos de uso en España
Las empresas españolas identifican varias áreas en las que el impacto de la IA física será especialmente transformador, situándose muy por encima de otros mercados. Entre ellas destacan la seguridad y el cumplimiento normativo, así como la gestión de entornos peligrosos, ambas señaladas por el 88% de los directivos. También sobresalen el mantenimiento y la inspección de campo, con un 86%, y el ámbito del retail y la experiencia de cliente, que alcanza el 85%, muy por encima del 67% registrado a nivel global.
Este último dato refleja una oportunidad clara para sectores orientados al consumidor, donde España percibe un mayor potencial de transformación que otros países.
Motor de reindustrialización… con retos por resolver
En paralelo, la IA física se posiciona como un habilitador clave de la reindustrialización: el 43% de los directivos globales la vincula directamente con la producción nacional a gran escala.
En España, sectores como automoción (79%), bienes de consumo (70%) o life sciences (61%) ya la sitúan como una prioridad estratégica.
Sin embargo, el mercado también muestra una visión realista: el 77% de las empresas españolas reconoce que su adopción requerirá cambios profundos en el modelo de negocio, evidenciando que el reto no es solo tecnológico, sino organizativo.
Robots humanoides: alto potencial, pero a largo plazo
Aunque los robots humanoides generan gran expectación, su adopción masiva aún enfrenta barreras. Aun así, España muestra un mayor interés en su versatilidad, con un 74% de directivos que valora su capacidad para tareas generales y un 64% su uso de herramientas diseñadas para humanos.
A nivel global, los retos siguen siendo claros: costes, madurez tecnológica y retorno de la inversión limitan su despliegue a corto plazo.
Hacia una colaboración humano-robot más realista
“La IA física marca el paso de sistemas que describen el mundo a sistemas que actúan en él”, señala Pascal Brier, Chief Innovation Officer de Capgemini. “La oportunidad es real, pero su éxito dependerá de una implementación responsable, segura y centrada en el valor a escala”

