Tras las vacaciones estivales, el tejido empresarial retoma su rutina en un mercado dominado por la Inteligencia Artificial. Sin embargo, la mayoría de las empresas españolas adoptan las herramientas de IA sin que sus empleados comprendan su uso o implicaciones legales; a pesar de la entrada en vigor en agosto del reglamento europeo sobre Inteligencia Artificial, denominado IA Act.
Así lo advierte Founderz, la escuela de negocios especializada en inteligencia artificial, tras analizar las últimas cifras del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), el Instituto Nacional de Estadística (INE), y las exigencias del nuevo Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (IA Act).
Según la Encuesta sobre el uso de TIC en las empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Comunidad de Madrid (30,1%) y Cataluña (25,6%) lideran la adopción de inteligencia artificial entre las empresas españolas. Sin embargo, el propio INE señala que, entre las organizaciones que todavía no utilizan IA, el 81,7% identifica la falta de conocimientos especializados como una de las principales barreras para su implantación. Esta brecha de capacidades está generando una demanda creciente de formación: el 78% de los trabajadores españoles considera que su empresa debería proporcionarles formación y herramientas para trabajar eficazmente con tecnologías digitales e inteligencia artificial, según el ONTSI.
Se trata de una tendencia que, Anna Cejudo, cofundadora y co-CEO de Founderz, atribuye a la falta de conexión entre la adopción tecnológica y el desarrollo de las capacidades humanas. Cejudo explica que “implantar IA en una empresa sin formar al equipo es como instalar maquinaria sin dar instrucciones de uso: funciona hasta que falla, y cuando falla, nadie sabe por qué”. Por eso, apunta a la “necesidad de saber qué ocurre dentro de la empresa, qué herramientas se usan, cuáles no y, a partir de ahí, la formación deja de ser un gasto para convertirse en la inversión con mayor retorno del año”.
En esta misma línea, Pau Garcia-Milà, co-CEO y cofundador de Founderz, señala que la falta de formación es el patrón que más se repite en las organizaciones que buscan su ayuda y es tajante con el futuro. “Las empresas que aprovecharán realmente el potencial de la IA no serán las que tengan más tecnología, sino las que cuenten con profesionales mejor preparados para utilizarla. Hoy la tecnología está al alcance de todos; la verdadera ventaja competitiva reside en el criterio con el que se aplica, y ese criterio se construye mediante la formación”.
Precisamente por eso, y tras haber ayudado con la formación en IA a más de 1.700 empresas y 700.000 profesionales, los expertos de Founderz aconsejan a las compañías cinco pasos clave para iniciar el curso sentando las bases para una implementación real de la IA:
- Diagnóstico del uso real. Antes de invertir en formación, las organizaciones deben conocer cómo se está utilizando la IA en su empresa: qué herramientas están activas, con qué frecuencia se emplean y con qué objetivos.
- Política corporativa. Establecer normas claras en la organización sobre qué datos pueden introducirse o no en las herramientas de IA, qué usos están permitidos y cuáles no es esencial para evitar riesgos legales y reputacionales, especialmente tras la entrada en vigor del IA Act.
- Formación diferenciada. La experiencia de Founderz muestra que la formación en IA genera mejores resultados cuando se adapta a las necesidades de cada perfil profesional. Mientras que los equipos directivos necesitan comprender el impacto estratégico de la inteligencia artificial, los perfiles operativos requieren conocimientos más orientados a su aplicación práctica en el día a día.
- Revisión de procesos. La inteligencia artificial permite optimizar y acelerar procesos, pero su valor depende de la capacidad de las personas para supervisar, interpretar y validar los resultados. Por ello, su uso debe estar siempre acompañado de criterio humano y una revisión adecuada.
- Impulso a la adopción. La formación por sí sola no garantiza resultados. Para que la inteligencia artificial genere un impacto real, es necesario acompañar a los equipos en la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos, identificando casos de uso concretos, integrando la IA en los flujos de trabajo habituales y midiendo su efecto en la productividad y la toma de decisiones. La adopción ocurre cuando la tecnología deja de ser una prueba aislada y pasa a formar parte del trabajo diario.
Estos puntos constituyen la base para impulsar la formación en IA dentro de las organizaciones en un momento en el que, para Garcia-Milà, resulta urgente actuar. Con la entrada en vigor del IA Act, la normativa sobre inteligencia artificial aprobada por la Unión Europea y cuyas disposiciones continúan entrando en vigor de forma progresiva, se introduce un enfoque especialmente interesante, más allá de establecer obligaciones para determinados usos. El reglamento incorpora la necesidad de garantizar un nivel suficiente de alfabetización en inteligencia artificial entre las personas que utilizan estos sistemas. Por eso, “el IA Act no es una amenaza regulatoria, es la señal de que no hay excusa para seguir sin un plan de implantación de IA”.
En palabras de Garcia-Milà, “este curso marca un antes y un después. El IA Act exige que las organizaciones adopten medidas para garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA entre las personas que utilizan esta tecnología. Las organizaciones que lleguen a 2027 sin un programa de formación estructurado no solo perderán eficiencia, también asumirán un riesgo legal”.